viernes 2 de septiembre de 2011
Migajas
La primera vez que me puse a pensar en la complejidad de dos seres unidos en matrimonio fue a los nueve años, En un libro de español de mi escuela rural en Naica, vi la canción popular 'El piojo y la pulga' Llegué a la casa y le pregunté a mi mamá, entre la sopa y el postre, por qué tenía algo que ver el pan con el piojo y la pulga. Yo le dije que me parecía algo muy tonto, que si se querían casar, pues que lo hicieran, y ya. Mi mamá siempre me miraba de una manera que aún ahora no puedo describir, entre hastío y nostalgia. Me dijo que para casarse necesitaban el dinero. Le llamé a mi primo, que vivía en Torreón. Le pregunté si sabía por qué el piojo y la pulga necesitaban pan, me dijo que porque cuando amas te da hambre. Nadie me daba una respuesta coherente. Muñeco mamá y muñeco papá no se tocaron ese día. Salí a caminar y me puse a observar a las hormigas del jardín. No parecía haber amor entre ellas. Una cargaba lo que parecía ser seis veces su peso. Una migajita del tamaño de un chícharo. Otra se acercó a desmoronarla, se partió en dos cachitos medianos y muchos diminutísimos. Me tallé los ojos, volví a casa. El piojo y la pulga se equivocaron. Compartir las migajas, como hicieron las hormigas. Eso es amor.
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im following you, scribes cosas curiosas :)
ResponderSuprimirhttp://estatuariosoleado.blogspot.com/
y saludos a coahuila, desde Puebla,
perdon!
ResponderSuprimirCohahuila? :P Coahuila
:) ternurita de texto.
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