sábado 17 de septiembre de 2011

Leer a Coelho; el por qué no y por qué sí

En el taller de Novela me ha tocado conocer personas de lo más diversas, con historias tan particulares que parecen ser confeccionados por distintos autores, antes de leer lo que escriben -incluso después- son personajes interesantísimos. Les gusta leer. Sí, pero qué leen. Una compañera vive enamorada de García Márquez, su vecino de asiento admite que su libro de cabecera es El Anticristo de Nietzsche. En sus listas de autores favoritos se encuentran Corin Tellado, Paulo Coelho, Carlos Cuauthemoc Sánchez, el autor de la Catedral del Mar y un sinnúmero de volúmenes que no me he atrevido a leer, gracias al enorme prejuicio que he desarrollado a partir de que entré a este mundo de las Letras. Todo inicio es tierno. Recuerdo cuando comencé en talleres literarios. Contaba con trece años, fue uno de los últimos sabados de febrero, puros adultos. Pedí que me recomendaran música -estaba buscando mi verdadero yo- y me recomendaron dos jazzistas, todavía los recuerdo: Louis Amstrong y Ella Fitzgerald. No entendía como de pronto el mundo cambiaba su lente a uno más entintado; refinado. Mi vida había sido muy caricaturesca. Al verlos llegar al taller, me recuerdan mucho a esa etapa de iniciación. Pero, ¿acaso les digo algo? ¿Me opongo, con afán de escritora culta, a sus lecturas tan bien amadas, de cabecera? ¿Exhasperada, les grito: 'Eso no es literatura'? Jamás me atrevería a tal estupidez. Las personas, en su calidad intelectual individual, han sido menospreciadas. Hay que saber que también, ese sentimiento de 'autoridades literarias' no nos corresponde. La experiencia lectora es individual; en el lector queda el criterio para decir lo que es bueno o malo, nosotros, en este caso, los que estudiamos Literatura, seremos meramente guías, stands de consulta bibliográfica. El gusto, el fino arte de la selección de textos a partir de nuestra búsqueda intelectual, es meramente personal. Déjenlos que lean a Tellado, Coelho, hasta a Carlos Trejo. Luego conocerán a Wilde, Arreola, Faulkner, Poe.

2 comentarios:

  1. Concluyo lo mismo que tú, si quieren y les gusta lo que leen y lo defienden aunque parezca indefendible, adelante, muy sus gustos. La cosa es justamente no quedarse ahí, ser capaz, en efecto, de leer más allá y llegar al maestro Arreola, a Kafka, a Borges o a cualquier otro que rete sus capacidades y que no se queden en "Juventud en Extasis", eso esperaría de esos lectores de Coelho, ¿serán capaces? ¿Querrán?
    Me ha gustado tu reflexión, saludos Nietzscheanos!

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