martes 27 de septiembre de 2011

Chocorette Rocamadour

Me senté sobre él, aspiré su olor, lo sujeté con fuerza, tiernamente, y encendí el motor. Ronroneaba, soñoliento, qué bonito es despertar y verlo ahí, en su perenne incondicionalidad. Lo amé cuando lo lavé por primera vez. La fricción del trapo-agua-tierra-latón fue de una amalgame indescriptible. Ni siquiera tuve que prenderlo para sentir la conexión precisa. En el brillo de mis ojos estaba la chispa primera, jamás en la llave. Me llevó en medio del aire, allá donde mis piernas decían 'ya no más' y llegamos juntos allí, al infinito mercado, a las calles que me recuerdan esa ciudad primigenia. Conocí a la chef que apenas abrirá su negocio de comida rústica, de sonrisa amplia, una mujer muy linda. En la fila del supermercado un señor octagenario le recitaba a su amigo casi sordo un verso, alcancé a escuchar que decía 'La puta más hermosa de la que me enamoré...' Luego el de la caja se inclinó casi cuarenta y cinco grados sobre la barrita donde se pasan los precios, setentas style, para decirme que los filtros del café para mi eran gratis. Yo sonreí de tal manera que mis ojeras causaron un declive en el relieve y aparenté los años que realmente he vivido. Tarareando mientras me alejaba, la monedita imaginaria que flotaba en mi mirada se detuvo sobre él. Compré focos que no quedaban por los watts, la casa oscureció de una manera romántica. El clasificado no tenía ningún anuncio pertinente. Pensé que con ese dinero pude haber comprado una paleta de coco.Después de limpiar la casa encontré los lentes para ver. Cómo me hicieron falta hoy. Olvidé ir por las sábanas, hoy duermo estilo Trainspotting. Los cigarros se me quedaron adentro. Debí despedirme. Por eso los olvidé. Un beso, se escuchó un choque a lo lejos. Le puse el bastón bien apretado. Te amo, Chocorette Rocamadour.

1 comentarios:

  1. Para mi amigo Omar, que no sabía que se tomaba la molestia de leer mis cositas.

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