'Súbase' me dijo un taxista en el mediodía más caliente del año. Llevaba, si mal no recuerdo, unas cuatro cuadras cargando las maletas. Me dio risa ver al taxista de cerca, cuando cerré la puerta y abrí la ventana, se parecía a un maestro (doctor) de mi Facultad. Hablaba, incluso con el mismo tono; me dieron ganas de preguntarle si vendría del mismo pueblo. El Ángel, nadie se pone a pensar si le da calor estar tan arriba, quizás las alas de las palomas le hagan vientecito mientras se cagan encima. Le dije '¿cómo le va? ¿no le ha pasado nada?'
Había escuchado que unos días antes quemaron un camión urbano, porque sí, porque no, porque siempre es así en esta ciudad. Y dijo que no, que muchos de sus compañeros -secaba el sudor de la frente- habían quitado el engomado y las luces de encima del taxi. 'Trabajar es una ruleta rusa. Nos la jugamos todos los días, se pone más perro en las noches' Le miraba desde la esquina de su retrovisor, pude notar el miedo bajo los lentes a la Top Gun, y tuve miedo, como si se pudiera refractar desde el espejito, yo le dije que confiara en Dios, que las cosas tenían que calmarse. Miré el taxi, con tapetillos surcidos como uniendo mosaicos negros con blanco. Recordé el exactamente mismo tapete que usaba mi padre para cubrir la vagoneta cuando tenía cinco años, entonces el taxista se convirtió en mi padre y tuve tantas ganas de abrazarlo que cuando me pidió los ochenta pesos le di cien. El Cristo de la estampita seguía mirándonos compasivamente, pero no se movió.
vine a visitarte :)
ResponderSuprimirCreo que es una bonita viñeta :D Pasaré acá más seguido.
ResponderSuprimirhttp://estatuariosoleado.blogspot.com/
pobres taxistas. tan platicadores ellos.
ResponderSuprimiresta bueno el nuevo (¿que tan nuevo?) diseño de tu blog.
Gracias Alex, Janice y Sadie. Alex, el diseño tiene como dos semanas, muchas gracias :)
ResponderSuprimirbienvenidos siempre :)