Había un huevo amarillo en el centro de un cilindro lleno de gel morado, rosáceo, tornasol. No puede ser algo más, tiene que ser magia. Sí, el cilindro inflaba y desinflaba una burbuja lenta. Surprise, el shampoo de las princesas, un dibujo de una princesa con su príncipe en un unicornio. No había algo que me gustara más que bañarme con ese shampoo. me imaginaba historias increíbles, huyen de algún dragón, van a una cama nube a tener sueños arcoíris, van más allá de las cosas que puede haber en un dibujo, quizás la princesa se soltara el cabello y enredara los deseos del príncipe, quizás con la espada, el príncipe cortaría su cabellera y ésta volvería a crecer como el infinito. Me acababa el shampoo con una rapidez inverosímil. Mi madre preguntaba que por qué se terminó tan rápido. La mano fuera del coche formaba olas de aire, dentro de las olas la imágen de la cama nube, del cielo dulce como un cisne, Tchaikovski también usaba el shampoo, podía olerlo en el vals de las flores. Como todos aquí crecí pensando que el amor sería una sorpresa, sólo hacía falta un príncipe y un unicornio blanco de crin iridiscente. Un antro, la música con miles de beats por minuto, el tiempo siempre dubitativo, trastabillaba con el vibrar de las bocinas. Pero no veía nada similar a Surprise. Nada como mis historias imaginadas, quizás los brebajes humanos, un vodka tonic pintado de rosa, burbujas egoístas que chispeaban para sí. Nací en la época donde no hay más príncipes, y los que lo semejan, gustan de otros príncipes, de otros unicornios como Mercedes negros.
Sólo anhelo que vuelvan a vender ese shampoo, porque ahí está la realidad que busco, en un frasco cilíndrico que tiene un huevo amarillo enmedio, quizás allí adentro esté la felicidad.
Buscando a los príncipes nos hemos encontrado gnomos, ogros y otras bestialidades. Quizás a la princesa le corresponde fijarse más en los hortelanos, en el paje, en el simple hombre que baja los ojos porque también él busca un shampoo, un brebaje, algún artilugio con instructivo. Me ha gustado leerte
ResponderSuprimirMuchas gracias, sí, falta ver quién busca Surprise. Un abrazote y gracias por leer.
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