miércoles 21 de diciembre de 2011

Revistas Literarias de ayer y hoy

Los invito a que pasen a algunos cuentos que tengo publicados en revistas. Alto contenido erótico, psicótico, histriónico, entre otros.



http://www.revistasincope.com/site/2011/12/19/un-alacran-en-la-ventana-%E2%80%A2-por-itzel-ortiz/



http://www.revistacincoletras.com/RevistaHotelNumero3.pdf

 

Tengo pendientes algunas, próximamente aparecerán por acá. Un beso.

jueves 8 de diciembre de 2011

Una carta (a)negada de amor

No tengo los ojos tristes. No estoy triste. No extraño a nadie. No me siento mal, no me vean así. No me voy a subir a ese coche, no quiero abrir las alas ni quitarme el vestido, ni soltarte mil palabras bonitas. No estoy llorando. No te necesito, pura mierda que te necesito. No te voy a esperar toda la vida, no miraré la ventana. No escucharé 'La chica de Ipanema' No cerraré los ojos y mentiré a los nietos. No sobreviviré mucho tiempo. No me quedaré aquí. No quiero verte por última vez en mi vida, no quiero que estés feliz ni triste, ni solo ni acompañado. Tampoco quiero que estés conmigo, no quiero que me veas triste nunca. No te pasees por las fuentes, no viajes en vano, no pienses en mi, no reces, no le digas que la amas porque estaré deseando que no lo hagas. No te amo.

martes 29 de noviembre de 2011

Like mother like son

-Este dinero no es mío- le decía al Chico. Ve y consíguete a otro cabrón para este trabajo, yo no quiero. No, con niños no se juega. ¡No chingues, los vamos a matar a todos!

Chico no salía de la sombra, de donde emanaba horizontalmente el humo de su Delicado.

-Ya dime que no les van a hacer nada, qué no te das cuenta, estamos hasta el cuello, nos van a agarrar, saliendo de este pinche almacén, saliendo a la calle a quitarnos la cara de perro. ¡Miguel!.
-Eres un cirquero, no me llames Miguel, yo soy Chico. El nombre me lo dio mi madre, y ella ahora está muerta.
-Por cabrones como nosotros, no chingues Miguel, vámonos de aquí, sube a los niños a la camioneta y los dejamos en alguna plaza, y nos vamos a Loma Serrana.
-Allá viven los delincuentes.

La luna ya estaba rasgando la parte más rota de la ventana, el almacen estaba muy callado, los niños dormían.
-Ya hasta nos pagaron, no podemos hacernos pa'tras.
-Miguel, vámonos, hazme caso, yo sé lo que te digo. Por favor, no sabes, podríamos salvarnos todos. Los niños.

El Chico no tenía ganas de hablar, cogió un pedacito de madera y lo empezó a tallar con su navaja. Chico miró al Gengibres, como si no pudiera contener las avispas de su cabeza, ya no quería escuchar la voz del Gengibres, de gansos que se abrumaran en una sinucitis perene, incansable, cláxon de gripa. Chico giró su silla raída, antaño de oficina.

-Ni sabes qué hicieron, los tales niños. Ellos fueron quienes mataron...

Se oyó un tiro, luego otros dos, seguidos. Gengibres parpadeó cuando la pólvora estalló en su cara. Gengibres tenía un gran hoyo en la cabeza. El Chico comenzó a babear y a reirse.
Los niños se habían desatado. Voces graves y confundidas jadeaban palabras, apenas inteligibles por los secuestradores que adornaban el suelo.
-Tu madre se lo merecía.

jueves 20 de octubre de 2011

Frijoles

Había algo en la mirada de la virgen que colgaba en la puerta que no me gustaba. Como si hubiera olvidado apagar la estufa desde hace muchos años. La casa tenía mucho de grasienta, el aire te hacía desear un pañuelo con ferviente devoción. Las ollas tenían carbón -o algo más oscuro- al fondo. La casa olía a conservas de la Segunda Guerra Mundial. "Esto es lo único que nos queda", me decía la anciana, con los dedos al igual que esos frijoles que decidieron hundirse más en la olla más honda. El agua que contenía era el retrato fiel de una tina del trapeador muy sucia. Echó a flotar ahí los cominos enteros, que eran cadáveres aromáticos. La anciana cortó de un tajo la pata de pollo que tenía bastante tiempo en la tabla de madera. Deja de husmear, me decía su mirada con tres cabellos colgando sobre la frente. A qué viene, joven. Yo nada más la miré, mi garganta se preparaba para hablar, pero tosió fuerte. La contuve. De nuevo el nudo. Luego la tos. Frenéticamente. Salí corriendo de la casa.
En cuanto dejé de toser me hallé varias cuadras lejos de la casa. No se veía a lo lejos, era la hora del crepúsculo y el morado de las sombras comenzaba a lamer toda la avenida, como si fuera régimen cromático.
La tienda de don Juve estaba prendida, como iluminada por velas. Le pedí una bolsita de frijoles. Fueron los más deliciosos de toda mi vida. Sin embargo, soñé que se quemaban dentro de mi cuerpo.

jueves 13 de octubre de 2011

Entusiasmo cósmico

Para Adán Brand, mi buen amigo.

Un buen amigo me decía que mis amores eran baratos. Lo medité por más de un mes. Ah, l'amour. Hay manifestaciones distintas de este fenómeno natural. Se dice que amar no sólo es propio de los humanos, los animales desarrollan una filiación afectiva con sus congéneres, dependiendo la estirpe original, si hay un vínculo sanguíneo, este sentimiento es más fuerte. Ojalá fuera así de sencillo hablar del amor en cuanto a los seres humanos, en este lado del cerro, a partir de este caos (sic). Pero no se puede llegar a este estado emocional del hombre sin involucrarnos en la cortina de humo que implica estar 'á la mode' es decir: el amor parte de un imaginario colectivo. Luego, podríamos agregar que el amor cambia según las épocas. Lo vivieron como en esa imagen del final de la Segunda Guerra Mundial, un marinero besando a una enfermera, en esa posición dramática, eterna. Amar en tiempos de Blogger es distinto. Sin embargo, creo que tocamos ya el límite de la exageración y, como todo fin de ciclo, podremos revivirlo de maneras distintas. 
El amor no se desperdicia, es orgánico, alguna parte del universo tiene que percibir ese amor y almacenarlo como luz, como energía en alguna parte. No pueden ser amores baratos solamente, y de serlo, esto no los hará vanos, quiero creer que hay un más allá donde los besos que se dan se almacenan en una máquina macabra donde sólo hay amor. 
Y qué decir del sexo. Warhol decía que 'El sexo es la nada más grande de todos los tiempos' y Kafka decía que 'El coito es el precio por estar juntos' y yo digo que todos deberíamos atender a ese gran elefante rojo en medio de la sala. El amor es el gran absurdo interminable, polifacético, orgánico, transferible, capaz de metamorfosear. Sin embargo, a estas alturas de mi vida -altas, altas circunstancias- puedo afirmar que así también el amor es un estado de ánimo, una actitud fugaz, un caleidoscopio. El amor es el final de la canción que no fue escuchado porque alguien estornudó.